El alcaide de una prisión ofrece la libertad inmediata a uno de los diez presos que mantiene entre rejas, elegido al azar. Para ello prepara una caja con diez bolas, 9 negras y una sola blanca y les dice que aquel que extraiga la bola blanca será el preso que quede libre. Pero el alcaide, persona con mala idea, coloca, sin que nadie lo sepa, las diez bolas negras, para, de esta manera, asegurarse que ninguno de sus 10 presos va a quedar en libertad. El preso Andrés, que tiene fama de listillo, se enteró casualmente de la trampa que iba a hacer el alcaide, e ideó una estratagema que le dio la libertad. ¿Cómo lo hizo Andrés?

Respuesta

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Cuando a Andrés le tocó pasar delante de la caja de las bolas, metió la mano y cogió una de las bolas y, sin mostrarla a nadie, se la metió en la boca y se la tragó. Inmediatamente – tan pronto pudo respirar bien – dijo: «yo he sacado la bola blanca, pues solo quedan en la caja las nueve bolas negras». Todos miraron dentro de la caja. Era verdad. El alcaide no pudo negarse a dejarlo libre, claro.