En un determinado país donde la ejecución de un condenado a muerte
solamente puede hacerse mediante la horca o la silla eléctrica, se da la
situación siguiente, que permite a un cierto condenado librarse de ser
ejecutado. Llega el momento de la ejecución y sus verdugos le piden que hable, y le manifiestan: “Si dices una verdad, te mataremos en la horca, y si mientes te mataremos en la silla eléctrica”. El preso hace entonces una afirmación que deja a los verdugos tan perplejos que no pueden, sin contradecirse, matar al preso ni en la horca, ni en la silla eléctrica. ¿Qué es lo que dijo el reo?

Respuesta

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El reo dice: “Me van a matar en la silla eléctrica”. Y piensan los verdugos: si es verdad lo que dijo, no podemos matarlo en la silla eléctrica, porque esta forma de ejecución habíamos quedado en reservarla para el caso de que mintiera. Pero, por otra parte, si lo matamos en la horca, habrá mentido en su afirmación, así que tampoco podemos matarlo en la horca porque esta forma
de matarlo era para el caso de que dijera la verdad.