Los chistes malos tienen algo especial: nadie se ríe por el chiste en sí, sino por la cara del que lo cuenta y por el suspiro de los que lo escuchan. Aquí tienes 48 chistes malos de los de toda la vida, de esos que se conocen como «chistes de padre», basados en juegos de palabras tan flojos que acaban teniendo gracia. Los hemos ordenado en cuatro bloques: los clásicos para soltar en la mesa, los de «¿qué le dijo…?» y los colmos, los de comida y los de animales y cosas raras. Son ideales para una comida familiar, para picar al grupo de WhatsApp de los amigos, para amenizar un viaje largo o para ganarte una mirada de desesperación en la oficina. Todos son aptos para cualquier edad. La regla de oro: cuéntalos muy serio y, cuando nadie se ría, ríete tú.
Chistes de padre para soltar en la mesa
Los de siempre, los que hacen poner los ojos en blanco a toda la familia.
- —Papá, tengo hambre. —Encantado, yo soy papá.
- —Papá, ¿me haces un bocadillo? —¡Zas! Ya eres un bocadillo.
- —Papá, ponme los zapatos. —No puedo, hijo, a mí no me caben.
- —Hola, ¿está Agustín? —No, estoy incómodo.
- —¿Cómo se llama un bumerán que no vuelve? —Palo.
- —¿Qué hace una persona con un sobre de kétchup en la oreja? —Escuchar salsa.
- Me he comprado un diccionario y todas las páginas están en blanco. No tengo palabras.
- Me han echado de la fábrica de calendarios. Solo me cogí un par de días libres.
- ¿Sabéis por qué no me fío de las escaleras? Porque siempre están tramando algo.
- Me encantan los chistes de ascensores: funcionan a muchos niveles.
- Me compré una camiseta de camuflaje y ahora no la encuentro.
- Mi perro sabe matemáticas: le pregunto cuánto es dos menos dos y no dice nada.
Chistes malos de «¿qué le dijo…?» y colmos
El formato estrella de los chistes malos. Pregunta, pausa dramática y respuesta con juego de palabras. Cuanto más alargues la pausa, más fuerte será el suspiro del público.
- —¿Qué le dice una piedra a otra? —La vida es dura.
- —¿Qué le dice un árbol a otro? —Nos han dejado plantados.
- —¿Qué le dice el mar a la playa? —Nada, solo la saluda con una ola.
- —¿Qué le dijo el mantel a la mesa? —Tranquila, que yo te cubro.
- —¿Qué le dice un cero a otro cero? —Tú y yo no valemos nada.
- —¿Qué le dice un calcetín a otro? —Contigo hasta el final, aunque la lavadora nos separe.
- —¿Cuál es el colmo de un zapatero? —Meter la pata.
- —¿Cuál es el colmo de un buzo? —Que le digan que su trabajo es muy superficial.
- —¿Cuál es el colmo de un arquitecto? —Hacer castillos en el aire.
- —¿Cuál es el colmo de un músico? —Sacar mala nota.
- —¿Cuál es el colmo de un cartero? —Que no le salgan las cartas en el solitario.
- —¿Cuál es el colmo de un genio de la lámpara? —Tener mal genio.
Chistes malos de comida
La cocina da para muchos juegos de palabras. Perfectos para contarlos mientras se pone la mesa.
- —¿Qué le dice una uva verde a una morada? —¡Respira, respira!
- —¿Qué le dice un pan a otro? —Te presento una miga.
- —¿Qué le dice un huevo a la sartén? —Me tienes frito.
- —¿Cuál es la fruta más paciente? —La pera, porque siempre espera.
- —¿Cuál es la fruta más divertida? —La naranja, ja, ja, ja.
- —¿Qué le dijo una zanahoria a otra? —Zanahorita nos vamos.
- —¿Qué le dijo un espagueti a otro? —Mi cuerpo pide salsa.
- —¿Qué le dijo la leche al cacao? —Contigo me disuelvo.
- —¿Por qué el tomate no toma té? —Porque ya es tomate.
- —¿Qué le dice el ajo a la cebolla? —Juntos somos el sofrito perfecto.
- —¿Qué hace un queso cuando se mira al espejo? —Queso-y-yo.
- —¿Cómo se despiden dos químicos en la cocina? —Ácido un placer.
Chistes malos de animales y cosas raras
Los últimos, para rematar. Si a estas alturas alguien sigue escuchando, se merece un aplauso. Son los más absurdos de la lista, así que funcionan mejor cuando el ambiente ya está animado y la gente se ríe de cualquier cosa. Si los cuentas en el coche, cuenta con que alguien suba la música a mitad de chiste.
- —¿Qué animal tiene cuatro patas y vuela? —Dos pájaros.
- —¿Qué hace una gallina en la biblioteca? —Libro, libro, libro.
- —¿Qué es lo que más le gusta a una vaca? —Irse de vacaciones.
- —¿Qué hace un pez en internet? —Navegar.
- —¿Por qué los peces no juegan al tenis? —Porque les da miedo la red.
- —¿Por qué el elefante no usa ordenador? —Porque le da miedo el ratón.
- —¿Sabes cuánto pesa un iceberg? —No, pero seguro que rompe el hielo.
- —¿Por qué el libro de historia siempre está cansado? —Porque lleva siglos trabajando.
- —¿Por qué el mar es salado? —Porque los peces nunca le echan azúcar.
- —¿Qué le dijo un oso a otro en invierno? —Nos vemos en primavera, que ahora estoy hibernando.
- —¿Qué hace una oveja en el gimnasio? —Lana-robic.
- —¿Qué es un chiste malo? —Este que acabas de leer.
Cómo sacarle partido a un chiste malo
El truco está en la actitud: cuenta el chiste con total seguridad, espera el silencio y no te disculpes nunca. Si buscas algo con un poco más de gracia, tienes los chistes geniales, los chistes de comida y los chistes tiernos para cambiar de registro cuando la familia ya no aguante más.
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