Las frases graciosas de trabajo ayudan a sobrellevar lo que todos vivimos entre semana: el despertador del lunes, la reunión que se alarga, el correo con diez personas en copia y la cafetera que se estropea justo cuando más falta hace. Aquí tienes sesenta frases ordenadas por momentos de la jornada, pensadas para el grupo de WhatsApp de compañeros, para una tarjeta de despedida o para la pizarra de la cocina de la oficina. Ninguna va contra nadie concreto: se ríen de las situaciones, no de las personas, así que puedes usarlas sin miedo a que el compañero de la mesa de al lado se dé por aludido. Elige las que encajen con tu tipo de trabajo, cambia los detalles si hace falta y guárdate alguna para el próximo lunes por la mañana.
De lunes a viernes: la semana laboral
El arranque y el final de la semana dan para mucho. Estas frases sirven para el primer mensaje del día en el grupo del trabajo o para despedirse el viernes con buen humor.
Lunes y madrugones
- El lunes he llegado a la oficina, pero mi cabeza ha pedido teletrabajo.
- Me he levantado tan pronto que he fichado antes de abrir los ojos.
- Lunes por la mañana: el ascensor va más lleno de sueño que de gente.
- Mi motivación de los lunes llega en el autobús de las once.
- Primer café: modo supervivencia. Segundo café: modo persona. Tercer café: modo jefe de proyecto.
- He llegado puntual. Que conste en acta, que no pasa todos los días.
- Lunes: el teclado me mira, yo lo miro a él y ninguno se atreve a dar el primer paso.
- Buenos días a los que ya están trabajando y ánimo a los que, como yo, siguen buscando el ratón.
- El tráfico de los lunes tiene más paciencia que yo.
- Los lunes no deberían empezar hasta que se termine el desayuno.
- Me he puesto la camiseta del revés. Así empiezo la semana dándole la vuelta a las cosas.
Viernes y vacaciones
- El viernes trabajo igual, pero con más ilusión en la mirada.
- Ya huele a fin de semana. O a la tostadora de la oficina, no lo tengo claro.
- Cuento los días que faltan para las vacaciones con más precisión que las cuentas del mes.
- Mi cuerpo está en la oficina; mi alma lleva desde el miércoles en la playa.
- Vuelvo de vacaciones y el ordenador me pide actualizarse. Somos dos.
- Viernes a las tres: la hora en que todo el mundo teclea más rápido.
- Me voy de vacaciones. Si surge algo urgente, que espere como he esperado yo todo el año.
- Primer día tras las vacaciones: no recuerdo la contraseña ni dónde dejé las ganas.
- Los puentes son la prueba de que el calendario también tiene corazón.
- Buen fin de semana a todos. Nos vemos el lunes con la misma cara de siempre.
Reuniones y videollamadas
Si hay un clásico del humor de oficina son las reuniones. Aquí tienes frases para comentarlas con los compañeros, siempre con cariño y sin señalar a nadie.
- Reunión de cinco minutos: unidad de tiempo que equivale a una hora y cuarto.
- «¿Se me oye?» es la frase más repetida de la historia de las videollamadas.
- «Tienes el micrófono silenciado» va justo detrás, en segundo puesto.
- He asistido a una reunión para preparar la reunión de mañana. Muy productiva.
- En las videollamadas voy de camisa por arriba y de pantalón de chándal por abajo.
- Si alguien dice «una pregunta rápida», ve preparando la merienda.
- Mi cara de estar muy atento en las reuniones es mi mayor talento profesional.
- Hoy he aprendido muchas palabras nuevas en la reunión. No sé qué significan, pero suenan importantes.
- Me han puesto una reunión a la hora de comer. Sobreviviré a base de galletas.
- «Lo vemos más adelante» en lenguaje de oficina significa «no lo veremos nunca».
- La reunión ha terminado antes de tiempo. Voy a marcar este día en el calendario.
- Comparto pantalla y lo primero que aparece es la lista de la compra.
- Toda reunión larga empieza con alguien diciendo «seré breve».
Frases graciosas de trabajo para correos y mensajes
El correo de empresa tiene su propio idioma. Estas frases traducen lo que todos pensamos al abrir la bandeja de entrada a primera hora.
- «Según mi último correo» es la forma educada de decir «léetelo, por favor».
- Tengo tantos correos sin leer que el número ya parece un código postal.
- He contestado un correo en menos de un minuto. Hoy me merezco un aplauso.
- Cuando escribo «quedo atento», en realidad me voy a por un café.
- Un correo con veinte personas en copia es una charla de bar, pero con corbata.
- Mi bandeja de entrada a las nueve: limpia. A las nueve y cinco: una selva.
- Adjunto el documento. Esta vez de verdad, que en el anterior se me olvidó.
- Lo urgente llega siempre a las siete menos cinco de la tarde.
- He puesto la respuesta automática de vacaciones y me ha dado más alegría que la nómina.
- Si un correo empieza con «una cosilla», resérvate la mañana entera.
- «Un saludo» con punto final es la despedida más fría que existe.
- Le das a «responder a todos» sin querer una vez y te haces famoso en toda la empresa.
Oficina, café y compañeros
La vida de oficina tiene sus propios objetos sagrados: la cafetera, la impresora, la nevera compartida y esa planta que nadie sabe quién riega.
- La cafetera de la oficina es la compañera más querida y la que menos descansa.
- La impresora tiene un sexto sentido: se atasca justo cuando llevas prisa.
- En la oficina solo hay dos estaciones: aire acondicionado a tope y calefacción a tope.
- Mi silla de oficina y yo hemos pasado más horas juntos que con mucha gente.
- Alguien se ha llevado mi bolígrafo favorito. Lo buscaré con discreción hasta la jubilación.
- La planta de la oficina sobrevive porque todos creemos que la riega otro.
- En la nevera de la oficina hay yogures que ya tienen derecho a vacaciones.
- El mejor momento de la jornada es cuando alguien dice «he traído bizcocho».
- Trabajo en equipo es cuando todos miramos la impresora esperando que se arregle sola.
- Mi escritorio está desordenado, pero sé exactamente debajo de qué papel está cada cosa.
- La sala de reuniones siempre está ocupada por una reunión que nadie recuerda haber convocado.
- Si me ves con dos tazas de café, no preguntes. Solo apártate con cariño.
- El ascensor de la oficina es el único sitio donde se habla del tiempo con total sinceridad.
Cómo usarlas sin meter la pata
Antes de mandarlas al grupo de la empresa, piensa en quién las va a leer: en el trabajo, el humor que funciona es el que todos pueden compartir sin sentirse señalados. Para la pausa del café tienes más material en nuestros chistes de oficina, una tanda de chistes de trabajo para el viernes por la tarde y unas frases graciosas de la vida adulta para cuando llegues a casa y veas la lavadora esperando.
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