Los chistes cortos graciosos son los que mejor funcionan en la vida real: se cuentan en diez segundos, no hace falta ser buen actor y, si no hacen gracia, nadie ha perdido mucho tiempo. Aquí tienes cuarenta chistes de diálogo, de esos de toda la vida que pasan de padres a hijos, contados con nuestras palabras y ordenados por tipo: los de «Doctor, doctor», los de «Mamá, mamá», los de «¿Qué le dijo…?» y una última tanda de diálogos rápidos. Son aptos para todos los públicos, así que puedes soltarlos en una comida familiar, en el recreo, en el coche camino de la playa o en el grupo de WhatsApp. El truco para contarlos bien es sencillo: di la primera parte con calma, haz una pequeña pausa y suelta el remate sin reírte tú antes.
Chistes cortos de «Doctor, doctor»
Un clásico de los chistes de diálogo: alguien entra en la consulta y la conversación se tuerce enseguida.
- —Doctor, cada vez que tomo café me duele el ojo. —Pruebe a sacar la cucharilla de la taza.
- —Doctor, doctor, nadie me hace caso. —¡El siguiente, por favor!
- —Doctor, ¿con estas gafas podré leer? —Por supuesto. —¡Qué maravilla, porque antes no sabía!
- —Doctor, me duele aquí cuando lo aprieto. —Pues no lo apriete. Son treinta euros.
- —Doctor, vengo a que me dé algo para el estrés. —¿Y qué es lo que le preocupa? —El precio de la consulta.
- —Doctor, me he roto el brazo por dos sitios. —Pues no vuelva usted por esos sitios.
- —Doctor, cada noche sueño que juego al fútbol. —Tómese esta pastilla y dejará de soñarlo. —¿Puede ser mañana? Es que esta noche juego la final.
- —Doctor, no consigo levantarme por las mañanas. —Ponga el despertador lejos de la cama. —Ya lo hice, y ahora duermo en el pasillo.
- —Doctor, vengo a por los resultados. —Tengo una buena noticia y una mala. —Primero la buena. —Está usted perfectamente. —¿Y la mala? —Que la consulta se paga igual.
- —Doctor, he soñado que me comía una nube de algodón gigante. —¿Y qué pasó? —Que al despertar no encontraba la almohada.
Chistes de «Mamá, mamá»
Los niños preguntan y las madres responden como pueden. Son ideales para contar a los más pequeños:
- —Mamá, mamá, en el cole me llaman despistado. —Niño, que tú vives en la casa de enfrente.
- —Mamá, mamá, en el colegio me llaman mentiroso. —¡Pero si tú no vas al colegio!
- —Mamá, mamá, ¿me haces un bocadillo? —¡Zas! Ya eres un bocadillo.
- —Mamá, ¿puedo salir a jugar? —¿Con esos agujeros en los pantalones? —No, mamá, con los niños del parque.
- —Mamá, ¿puedo ver la tele? —Sí, pero no la enciendas.
- —¡Mamá, he sacado un diez! —¡Qué orgullo, hijo! —Un cinco en Lengua y otro cinco en Mates.
- —Mamá, ¿cuándo llegamos? —Es la tercera vez que lo preguntas y todavía estamos en el garaje.
- —Mamá, mamá, ¿me das cinco euros para un señor que está gritando en la calle? —Qué buen corazón tienes. ¿Y qué grita ese señor? —¡Helados, a cinco euros!
- —Mamá, ¿me puedo comer el pastel de la nevera? —No, que es para la merienda. —¿Y no puede ser ya la hora de merendar?
- —Mamá, ¿me compras un hámster? —Pero si ya tienes un pez. —Ya, pero el pez no sabe jugar al escondite.
Chistes de «¿Qué le dijo…?», los más cortos de todos
Pregunta y respuesta, sin más. Perfectos para encadenar uno detrás de otro:
- ¿Qué le dijo una impresora a otra? «¿Esa hoja es tuya o es impresión mía?».
- ¿Qué le dijo el uno al diez? «Para ser como yo tienes que ser sincero».
- ¿Qué le dijo la cuchara a la gelatina? «¿Por qué tiemblas, cobarde?».
- ¿Qué le dijo una pared a otra? «Nos vemos en la esquina».
- ¿Qué le dijo el café al azúcar? «Sin ti mi vida es muy amarga».
- ¿Qué le dijo un pez a otro? «Nada, nada».
- ¿Qué le dijo una uva verde a una morada? «¡Respira, respira!».
- ¿Qué le dijo un árbol a otro? «Nos han dejado plantados».
- ¿Qué le dijo un techo a otro? «Techo de menos».
- ¿Qué le dijo un jardinero a otro? «Disfrutemos mientras podamos».
- ¿Qué le dijo el lápiz a la goma? «Sin ti cometería muchos más errores».
Otros chistes cortos graciosos de diálogo
Camareros, abuelos, profesores y amigos: una mezcla de diálogos rápidos para cerrar la tanda por todo lo alto.
- —Camarero, hay una mosca en mi sopa. —Tranquilo, no comerá mucho.
- —Camarero, este filete tiene muchos nervios. —Normal, es la primera vez que se lo comen.
- —Papá, ¿qué se siente al tener un hijo tan guapo? —No sé, pregúntale a tu abuelo.
- —Abuelo, ¿por qué estás delante del ordenador con los ojos cerrados? —Porque me ha pedido que cierre las pestañas.
- —¿Por qué le hablas al cartón de zumo? —Porque pone «concentrado».
- —¿Qué es un terapeuta? —Mil veinticuatro gigapeutas.
- —¿Por qué está triste el libro de matemáticas? —Porque tiene muchos problemas.
- —¿Cómo se despiden los químicos? —Ácido un placer.
- —¿Qué le pasa al reloj del vecino? —Que va con retraso, como su dueño.
Para contarlos con gracia
Un consejo práctico: apréndete tres o cuatro de memoria y guárdalos para cuando haya un silencio incómodo; un chiste corto bien colocado vale más que diez seguidos. Si quieres seguir riéndote, tienes nuestros chistes de risa, los chistes de niños y los de toda la vida de «Se abre el telón».
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