Las adivinanzas de objetos tienen una ventaja enorme: la respuesta está a tu alrededor, así que basta con mirar la habitación para encontrar pistas. Aquí tienes 31 adivinanzas sobre cosas de casa, de la cocina y del colegio, agrupadas por sitios para que puedas jugar en la propia estancia y señalar el objeto cuando alguien lo adivine. Cada una lleva la respuesta escondida y una frase que explica por qué encaja, para que nadie se quede con la duda. Funcionan muy bien con niños que están aprendiendo vocabulario, para empezar una clase de forma distinta, para la espera en un restaurante o para lanzarlas de una en una en el grupo de WhatsApp de la familia. Hay algunas de toda la vida contadas con otras palabras y muchas nuevas. Un consejo: lee la adivinanza entera antes de contestar, porque la última pista suele ser la que lo decide.
Adivinanzas de objetos de casa
Empezamos por el salón, el dormitorio y el baño. Son las más fáciles porque esos objetos los ves todos los días, aunque no siempre te fijes en ellos.
- Tengo pomo y bisagras, me abren y me cierran cien veces al día y, si me empujan con mucha fuerza, me entero yo y se entera todo el edificio. ¿Qué soy?
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La puerta: gira sobre sus bisagras, se abre con el pomo y un portazo se oye en toda la casa.
- Tengo brazos y no abrazo, tengo respaldo y cojines, caben tres personas en mí y después de comer todos quieren tumbarse. ¿Qué soy?
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El sofá: sus brazos son los laterales y es el sitio favorito para la siesta.
- Estoy tumbada en el suelo del salón, tengo dibujos y a veces flecos, y cuando alguien barre con prisa, el polvo acaba escondido debajo de mí. ¿Qué soy?
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La alfombra: cubre el suelo y es el escondite clásico de la suciedad que nadie quiere recoger.
- Tengo un gancho por cabeza y hombros sin brazos, y me paso la vida en el armario sujetando chaquetas. ¿Qué soy?
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La percha: su gancho se cuelga de la barra y la ropa descansa sobre sus hombros.
- Me llenas de agua y espuma, tengo un tapón en el fondo y, cuando sales, me vacío haciendo un remolino. ¿Qué soy?
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La bañera: se llena para el baño y al quitar el tapón el agua se va dando vueltas.
- Vivo pegado a la pared, soy pequeño y, con solo tocarme con un dedo, la habitación pasa de noche a día. ¿Qué soy?
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El interruptor: al pulsarlo se enciende la luz del cuarto.
- Tengo boca y un muelle, muerdo los calcetines sin hacerles daño y los dejo colgados al sol. ¿Qué soy?
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La pinza de la ropa: su muelle aprieta la prenda contra el tendedero.
- En verano duermo doblada en el armario y en invierno me echas encima de la cama para no pasar frío. ¿Qué soy?
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La manta: se guarda en los meses de calor y abriga cuando llega el frío.
- Me das todo lo que ya no quieres, llevo tapa para que no salga el olor y cada noche alguien me saca a pasear hasta el contenedor. ¿Qué soy?
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El cubo de la basura: recoge los desperdicios y se vacía cuando está lleno.
- Subo y bajo tirando de una cinta, tengo muchas lamas en fila y, cuando bajo del todo, en tu cuarto se hace de noche a mediodía. ¿Qué soy?
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La persiana: sus lamas se enrollan al subir y tapan la luz al bajar.
Adivinanzas de la cocina
La cocina está llena de objetos con «dientes», «bocas» y «barrigas». Fíjate en para qué sirve cada cosa y lo tendrás más fácil.
- Tengo cuatro puntas y un mango, pincho la tortilla y la llevo hasta tu boca, pero con la sopa no te sirvo de nada. ¿Qué soy?
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El tenedor: sus púas pinchan la comida sólida, pero el caldo se le escapa.
- Tengo filo y mango, parto el pan y la fruta, y en la mesa bien puesta me colocan a la derecha del plato. ¿Qué soy?
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El cuchillo: corta con su filo y, según las normas de la mesa, va a la derecha.
- Tengo dos asas y una tapa, me pongo al fuego y dentro de mí se cuecen los garbanzos sin prisa. ¿Qué soy?
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La olla: es el recipiente hondo en el que se hacen los guisos y el cocido.
- Mi cara está llena de agujeros con dientecitos; si me pasas un trozo de queso, lo convierto en lluvia de virutas. ¿Qué soy?
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El rallador: sus agujeros cortantes deshacen el queso en tiras finas.
- Tengo la cabeza llena de agujeritos y, si me pones boca abajo, la comida sabe mejor o demasiado salada. ¿Qué soy?
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El salero: suelta la sal por los agujeros de su tapa.
- Me meten pan blando, me pongo roja por dentro y, al rato, lo escupo hacia arriba bien crujiente. ¿Qué soy?
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La tostadora: sus resistencias se ponen al rojo y suelta las tostadas de golpe.
- Tengo una puerta con cristal y una luz dentro, y si me miras un buen rato verás cómo sube el bizcocho. ¿Qué soy?
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El horno: se puede ver el interior por el cristal mientras se cocina la masa.
- Me atas a la cintura y me mancho yo para que no te manches tú. ¿Qué soy?
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El delantal: protege la ropa de salpicaduras mientras cocinas.
- No tengo asa ni tapa, soy transparente y en cada comida paso de vacío a lleno varias veces. ¿Qué soy?
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El vaso: es de cristal o plástico y se rellena de agua durante la comida.
- Me doblan y me dejan junto al plato, y siempre acabo con manchas de tomate porque te limpio la boca. ¿Qué soy?
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La servilleta: se usa para limpiarse durante la comida.
Adivinanzas de objetos del colegio
Estas son perfectas para clase: el profesor las lee en voz alta y los alumnos levantan el objeto en cuanto lo adivinan.
- Escondo una cuchilla dentro de mi agujero; el lápiz entra de cabeza y sale con la punta como nueva. ¿Qué soy?
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El sacapuntas: su cuchilla afila la mina al girar el lápiz.
- Soy larga y plana, tengo números y rayitas, y sin mí las líneas te salen torcidas. ¿Qué soy?
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La regla: mide en centímetros y sirve para trazar rectas.
- Tengo cremallera y dentro vive toda una familia de lápices, gomas y rotuladores. ¿Qué soy?
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El estuche: guarda el material de escribir para llevarlo en la mochila.
- Soy una barrita con tapón; si me pasas por un papel, se queda pegado a otro. ¿Qué soy?
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El pegamento de barra: deja una capa fina que une los papeles.
- Tengo dos patas: con una pincho y me quedo quieto, y con la otra doy la vuelta y dibujo un círculo perfecto. ¿Qué soy?
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El compás: una pata hace de centro y la otra lleva la mina que traza la circunferencia.
- Soy blanca, me gasto escribiendo en la pizarra y, cuando me borran, dejo polvo por todas partes. ¿Qué soy?
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La tiza: se desgasta al escribir y su polvo queda en el borrador y en las manos.
- Paso de un lado a otro de la pizarra y lo que estaba escrito desaparece sin dejar rastro. ¿Qué soy?
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El borrador: limpia la tiza o el rotulador de la pizarra.
- Tengo hojas con rayas o con cuadros, a veces una espiral en el lomo, y me paso el curso llenándome de deberes. ¿Qué soy?
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El cuaderno: es donde se hacen los ejercicios y se toman apuntes.
- Muerdo el papel con mis dientes de metal y lo dejo unido para siempre. ¿Qué soy?
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La grapadora: clava una grapa que atraviesa las hojas y las une.
- Tengo teclas con números y una pantallita; en los deberes de mates me adoran, pero en los exámenes me dejan en casa. ¿Qué soy?
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La calculadora: hace las cuentas al instante, por eso no suele permitirse en las pruebas.
- Si me dejas sin capucha, me seco; si me la pones, duro mucho. Pinto colores fuertes y no se borran con goma. ¿Qué soy?
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El rotulador: su tinta se evapora al aire y no sale con la goma de borrar.
Un último truco para jugar
Si juegas con niños pequeños, coloca encima de la mesa cuatro o cinco de estos objetos antes de leer la adivinanza: así aciertan más y aprenden la palabra al verla. Con mayores, pide que inventen ellos una adivinanza sobre algo de la habitación. Para seguir, prueba con las adivinanzas de profesiones, que van muy bien detrás de estas, o alterna con unos chistes graciosos para niños y algunos trabalenguas para descansar la cabeza.
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